sábado, 1 de octubre de 2016

DÉJAME APRENDER A MI RITMO Y EXPLORANDO: La Autonomía en Educación Infantil

Cuando se habla de lo que aprenden los niños y niñas de Educación Infantil en la escuela, muchas veces da la sensación de que todo gira en torno a conocer lo antes posible contenidos muy concretos, como saber los números, las letras, las figuras, los colores, etc. Además, en algunos centros parece que la filosofía educativa es enseñarle a leer y a escribir cuanto antes mejor, bien porque los maestros/as del centro o las editoriales lo marcan, o bien porque las familias lo demandan. Ninguna de las dos razones son aceptables, pues como profesionales de la educación no deberíamos dejarnos llevar por las demandas sociales, sino por los conocimientos de psicología y pedagogía infantil, que son la base para poder fundamentar cualquier actividad llevada a cabo con niños y niñas de 0 a 6 años.

 

Dicho de otro modo, parece como si la calidad de la educación de un centro se midiera por la rapidez y la cantidad. Evidentemente, esos contenidos forman parte del día a día en nuestras aulas, pero existen muchas otras situaciones educativas, vivencias e infinidad de actividades, que forman parte de la vida cotidiana y que son los aprendizajes claves en estas edades para desarrollar al máximo las capacidades de los peques.

Para poder entender las necesidades de los niños y niñas en sus seis primeros años de vida, hay que conocer bien y no olvidar las características que definen la etapa del desarrollo en la que se encuentran. Si tomamos como punto de partida esta información, nos daremos cuenta de que la sociedad exige a los más pequeños adquirir ciertos aprendizajes de manera anticipada y con la forma inadecuada. Con ello me refiero a que ante todo necesitan explorar, actuar siguiendo sus intereses y todo ello poniendo en práctica todos sus sentidos, que es como interiorizan cada aprendizaje. 



Los niños y niñas quieren constantemente imitarnos, hacer las actividades que ven en sus familiares en casa o de su maestra en el cole, por lo tanto debemos aprovechar esa motivación e ilusión para que formen parte de las tareas cotidianas, que tanto les puede ayudar a desarrollar sus habilidades.



ÁREA DE LA VIDA PRÁCTICA
"Rincón de la casita"
¿cómo favorecer la autonomía en los peques?

En nuestra aula hay una zona o rincón que está destinada a la realización de actividades cotidianas, en relación con las tareas del hogar y con otras acciones que forman parte del día a día. Me encantaría que todas se pudieran llevar a cabo de forma real, pero por ahora es complicado, de manera que para escenificar algunas nos valemos del juego simbólico con nuestra cocinita, y zona de armario. 

Las actividades que son más complejas llevarlas a cabo en un aula, las pondré en práctica en momentos puntuales a lo largo del curso. Aunque parezca obvio, muchas veces los adultos no dejamos que el niño/a termine de hacer una acción, por prisa, por impaciencia o porque sencillamente subestimamos sus capacidades y creemos que no pueden. Es muy importante que practiquen, que se equivoquen, que lo vuelvan a intentar, una y otra vez, hasta que lo hayan logrado. El adulto debe ser sólo un guía que le oriente, que le aporte trucos o estrategias para conseguirlo.

A continuación, quisiera exponer algunas acciones e ideas que creo que son básicas para que los peques puedan lograr paulatinamente autonomía en sus actividades cotidianas. En el colegio se pueden presentar algunas, pero es especialmene en sus casas con sus familias donde más las podrían hacer. Las acciones más comunes son:

Acciones con la ropa: 

Ponerse o quitarse cada prenda implica una dificultad diferente, pero jugar a vestirse o desvestirse es una actividad que implica en el niño/a  mucha coordinación, concentración y equilibrio. Cuando en casa se ponen los dormitorios de los peques, con los armarios, cajones o muebles, en muchas ocasiones no se puede o no se suele tener en cuenta su altura, con lo cual hace que su autonomía se vea coartada, porque siempre necesitan ayuda adulta. En el colegio, los materiales y muebles están a su alcance, con lo cual favorece que puedan actuar sin ayuda. Ésta es una de las razones por las que en el colegio se consigue que hagan las cosas solitos, pues el mundo está a su altura.

Algunas de las actividades o materiales que se pueden tener en el aula o en casa para favorecer este proceso de vestirse de manera autónoma son:
 
  • Bastidores con telas y diferentes cierres: cremallera, velcro, botones, corchetes, hebillas de cinturón, lazos, etc.
  • Doblar y guardar ropa: emparejar calcetines, colocar en perchas abrigos, doblar paños de cocina, pañuelos, etc.
Acciones con las tareas del hogar: 

No hay nada que le guste más a un pequeñín que imitar a su mamá o papá a realizar las cosas de casa o algo de bricolaje. Parece que el juego simbólico es suficiente, y que con juguetes de cocinita o cacharritos con comida de plástico hacen lo mismo, pero aunque son importantes para que escenifiquen situaciones familiares, no sustituyen al acto de realizarlo de verdad. Con ello, quiero decir que es importante que realicen actividades cotidianas, puesto que con ellas desarrollan muchas habilidades que favorecen los aprendizajes. Con sus manitas están deseando: 

  • Limpieza: fregar algunos platos; tender algunas prendas de ropa con las pinzas de verdad; lavar algo de ropa y llenarse de jabón las manos; barrer o fregar con un cepillo o fregona con un palo a su altura; limpiar el polvo; poner y recoger la mesa; extender las sábanas de su cama; meter la ropa en la lavadora; etc.
  • Cocinar: ir a comprar y ver los productos, cómo están clasificados y ordenados; ayudar a colocar la compra en casa, experimentar con mezcla de alimentos y remover algo, amasar, untar en el pan; etc.
  • Higiene personal: limpiarse solo/a la nariz y el culito después de hacer caca o pipí; dejar que intente lavarse algunas partes del cuerpo, cepillarse el pelo; echarse cremita; lavarse los dientes, etc.

Creemos que no son capaces, que aún son muy pequeños, pero debemos pensar que quizás sí que puedan, sólo que necesitan otro ritmo para el que los adultos no tenemos paciencia por falta de tiempo. Se pueden ir añadiendo actividades poco a poco, ya que en la escuela  las rutinas se consiguen a base de practicar cada día y de darle siempre la misma consigna. Es fundamental que se establezcan unas normas ajustadas a la edad y que se cumplan, pero para ello, se le debe pedir siempre lo mismo, no sólo algunas veces.

Para finalizar expongo algunos enlaces que me parecen interesantes y que pueden ayudar a orientar sobre cómo fomentar la autonomía en los más pequeños. Existen tantos artículos tan completos y bien explicados que a veces sólo hay que pararse a leer un rato y enriquecerse de las personas que han querido compartir sus experiencias y sus conocimientos. Ahora bien, posteriormente cada docente y cada familia debe adaptarse y saber aplicar aquello que pueda, dentro de su contexto.

Fomentar la autonomia a través de la vida practica, en el día a día…

Aprendiendo con Montessori: 10 Ayudas técnicas para fomentar la autonomía en el hogar


“Una acción pedagógica con niños pequeños no será eficaz si no los ayuda a avanzar por el camino de la independencia, entendida en el sentido de iniciarlos a aquellas primeras formas de actividad que los permiten de bastarse por si mismos”

Montessori, M.




3 comentarios:

PEQUE felicidad dijo...

Muy bueno, me ha gustado mucho!!! Mil gracias por enlazar a pequefelicidad. Un abrazote!!!

Aprendemos con mamá dijo...

Muy buen blog!!

Un abrazo

fran dijo...

Comprendo todo lo que expones y desde mi posición de Padre te doy la razón en que no tenemos la suficiente paciencia en ocasiones para dejarlos a su pequeño ritmo.

Un Abrazo.